Marchantes

Marchantes

2007

Bronce policromado

32,5 x 12,5 x 13 cm

Basadas en una pieza de juguete popular de origen desconocido que representa a una mujer con un aspecto de un tiempo antiguo indeterminado quizás del periodo art deco, en una pose marcial llevando en la cabeza un elemento como corona, flama o flor. Podría interpretarse como una enfermera o alguien perteneciente a un cuerpo militar.

Marchantes 2025. 

Proyecto instalativo de gran formato. Conjunto de 7 piezas ejecutadas en impresión 3D con material reciclable PLA. 2 metros de altura cada una.

 Desarrollo conceptual y teórico de la pieza Marchantes 

La obra escultórica representa a cinco mujeres marchantes, figuras erguidas con actitud decidida, orgullosa y valiente, que avanzan en un movimiento conjunto que simboliza la fuerza de la colectividad y el poder transformador de la acción femenina. Su disposición en serie, como un ejército poético, evoca no solo la marcha física, sino la marcha histórica de la mujer a través de los siglos, desde la invisibilidad y la subordinación hasta la conquista de espacios sociales, políticos y culturales.

El colorido vibrante y pop que cubre las figuras es más que un recurso estético: es un gesto de afirmación, un grito visual que rompe con la opacidad del silencio histórico. El cromatismo se despliega como un lenguaje de resistencia, alegría y diversidad, reivindicando la pluralidad de identidades y la potencia creativa de lo femenino.

Su dimensión monumental convierte a estas cinco presencias en tótems contemporáneos, guardianas de un legado y anunciadoras de un porvenir distinto. En su escala, hay un llamado a la reflexión sobre la magnitud del papel que las mujeres han desempeñado en la economía, el arte y la cultura, y sobre la deuda simbólica que la historia aún mantiene con ellas.

En un plano filosófico, la obra nos enfrenta a la pregunta sobre el sujeto histórico: ¿quién escribe la historia y desde qué mirada? Estas mujeres, erguidas y en movimiento, son la encarnación de una subjetividad que se rehúsa a ser objeto. Representan la voluntad  que se opone a la inercia, la afirmación vital que desborda el orden establecido, el deseo de inscribir su voz en el relato universal.

En este sentido, la instalación no es solo un homenaje, sino un acto crítico y una invitación: reconocer la fuerza de lo femenino como lugar de creación, de pensamiento y de cambio. Cinco figuras que no son estatuas inmóviles, sino cuerpos en tránsito, metáforas vivas de una humanidad que avanza cuando lo femenino deja de ser periferia para ocupar el centro.