La Manera de Todas las Cosas 2021 – 2022

La Manera de todas las cosas. 2021

Bronce pintado. 33 x 62 x 25 cm

El tiempo de pandemia y aislamiento, aparte de los sentimientos de soledad, temor, angustia e incertidumbre, nos dejó una serie de imágenes únicas y sorprendentes de la naturaleza y los seres que la conforman, que pareciesen haberse rebelado a su entorno silvestre y a su, ese, otro confinamiento acordado tácitamente con el humano.

Las ciudades desoladas se vieron llenas de presencias insólitas. Zorros en Londres, venados en Bogotá, elefantes en la China, delfines y cisnes en Venecia. Pumas, zorros, zarigüeyas, jabalíes, monos, patos, pavos se han dejado ver en las calles de varias ciudades.

Con esta serie de imágenes en mente y con la persistente referencia del pesebre o nacimiento que siempre a sido un artefacto visual que me seduce e inspira, creo la obra La Manera de todas las cosas.

Con la absurda confluencia surreal de dimensiones y tiempos del pesebre en el cual  las arquitecturas y los personajes de las más diversas procedencias conviven escenográficamente en un dispositivo “sacro kitsch” de raigambre eminentemente popular se articula la obra.

La pretendida preeminencia humana flaqueó ante las fuerzas de la naturaleza y el antropocentrismo se vio puesto en cuestión. 

La pervivencia de la especie “dominante” quedó en entredicho y se pusieron sobre el tapete preguntas fundamentales sobre el devenir social y político.

Quizás debiéramos considerarnos más pares, más implicados con el resto del universo y con los compañeros de viaje galáctico. La manera de todas las cosas es otra diferente a la que hemos construido de manera arrogante. 

Pesebre (nacimiento) colombiano

Pesebre (nacimiento) colombiano

Pesebre colombiano

La Manera de todas las cosas. 2021

Bronce pintado. 

33 x 62 x 25 cm

La Manera de todas las cosas. 2021

Bronce pintado. 33 x 62 x 25 cm

Expiación y Castigo. 2022.

Aluminio pintado. 30 x 60 x 60 cm

Expiación y castigo
En el año 2021 las denuncias publicas de las torturas y asesinatos de niños indígenas por parte de los clérigos de la iglesia católica del Canadá, generaron indignación y suscitaron airadas protestas de las comunidades afectadas, llegando a producirse una reacción violenta que culminó en la quema de varias iglesias alrededor del país.
Las impactantes imágenes de estas construcciones “sagradas” consumidas por el fuego parecieran revelar una acción primitiva y vindicatoria.
El fuego como elemento punitivo, podría interpretarse como una fuerza sanadora o restaurativa, al mismo tiempo que como una actitud iconoclasta o como la catarsis de la ira motivada por actos de maldad inaceptable.
Con estos antecedentes, a partir de un elemento visual perturbador, se desarrolla la obra Expiación y castigo del 2022 ejecutada en aluminio policromado.
Continuando con el espíritu de la obra anterior La manera de todas las cosas de confrontar arquitecturas icónicas con seres del entorno natural primigenio, se representan los lobos de fuego, especie singular que por su pelaje contrastante han sido llamados de tal manera, confrontándolos de manera inquietante con la iglesia en llamas.
La violencia y la tensión implícita en la obra son un comentario estético desde la plástica sobre hechos que nos muestran los conflictos sociales, religiosos, políticos y éticos de la contemporaneidad.