{"id":4889,"date":"2022-08-01T22:38:32","date_gmt":"2022-08-01T22:38:32","guid":{"rendered":"https:\/\/nadinospina.org\/?page_id=4889"},"modified":"2022-08-01T23:21:51","modified_gmt":"2022-08-01T23:21:51","slug":"insulae","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/nadinospina.org\/en\/insulae\/","title":{"rendered":"INSULAE\u00a0\ufffc"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ana Mar\u00eda Lozano<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-pullquote\"><blockquote><p>P. Por qu\u00e9 no lo hizo mayor, de manera que se impusiera sobre el observador? R. No estaba haciendo un monumento&nbsp;<\/p><p>P. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 no lo hizo m\u00e1s peque\u00f1o, de forma que el observador pudiera&nbsp; contemplarlo desde arriba?&nbsp;<\/p><p>R. No estaba haciendo un objeto&nbsp;<\/p><cite>Respuestas de Tony Smith a las preguntas acerca de su cubo de acero de seis pies.&nbsp;<\/cite><\/blockquote><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">La anterior cita la hace Robert Morris en su famoso texto <em>Notas&nbsp; sobre escultura, <\/em>escrito en 1966 y publicado en Artforum. El&nbsp; texto fue, a su vez, editado y traducido por la revista espa\u00f1ola&nbsp; <em>Trama, Revista de pintura<\/em>, de la cual es tomada por Sim\u00f3n&nbsp; March\u00e1n Fiz, que lo incluye integro en su libro <em>Del arte objetual&nbsp; al arte de concepto<\/em>; versi\u00f3n, esta \u00faltima, de donde yo, a mi vez, la&nbsp; tomo.[1]&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">-El texto que contin\u00faa enseguida, tiene que ver con sobreposici\u00f3n&nbsp; de im\u00e1genes; con plegamientos y replegamientos de memoria;&nbsp; con apropiaciones y circulaci\u00f3n de objetos simb\u00f3licos; con&nbsp; interpretaci\u00f3n de escalas y juegos espaciales.-&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Es curioso que sea el mismo siglo el que haya inventado la&nbsp; fotograf\u00eda y el turismo. Y se entiende. El siglo XIX, en el cual se&nbsp; ven emerger los nuevos actores, dentro de un sistema de&nbsp; producci\u00f3n en transformaci\u00f3n, tales como el industrial, el&nbsp; proletario, el obrero, el cazador de patentes; definir\u00eda de una&nbsp; manera distinta el tiempo, el espacio y la velocidad. Los juegos de&nbsp; la especulaci\u00f3n econ\u00f3mica, se lucraban con los deseos del sujeto,&nbsp; a quien se vend\u00eda, quiz\u00e1s por primera vez en la historia y por las&nbsp; condiciones econ\u00f3micas y tecnol\u00f3gicas del momento, la intuici\u00f3n&nbsp; de un globo terr\u00e1queo m\u00e1s pr\u00f3ximo. La fotograf\u00eda, los libros de&nbsp; viajeros, las cr\u00f3nicas, los folletones, las postales y aun, las <em>carte&nbsp; de visite<\/em>, entregar\u00edan im\u00e1genes de lugares apartados del mundo,&nbsp; paisajes y arquitecturas ex\u00f3ticas y atrayentes, a los cuales quiz\u00e1s&nbsp; no se podr\u00eda acceder f\u00edsicamente pero, eventualmente, si desde la&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">imagen, coleccionada en los \u00e1lbumes que se atesoraban en las&nbsp; reci\u00e9n reformadas salas de recibo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">El pensamiento colonial, hac\u00eda del otro, un ser inferiorizado, pero atractivo y deseable. La avidez por conocer culturas y territorios&nbsp; ajenos se alimentaba con ingente producci\u00f3n impresa y&nbsp; fotogr\u00e1fica, y , aun, pornogr\u00e1fica.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Este mismo siglo es el gran momento del edificio en miniatura.&nbsp; La solidificaci\u00f3n del coleccionismo, a trav\u00e9s de la creaci\u00f3n de los&nbsp; museos; su paulatina apertura al p\u00fablico en general; el gusto por&nbsp; los elementos arqueol\u00f3gicos y los monumentos del pasado, que&nbsp; proven\u00eda tan fuertemente del siglo anterior, fueron factores que&nbsp; contribuyeron al surgimiento del placer por el reconocimiento de&nbsp; monumentos hechos en escala dom\u00e9stica. La casa de mu\u00f1ecas ve&nbsp; su mejor momento tambi\u00e9n en el siglo XIX, donde las \u00e9lites&nbsp; podr\u00edan disfrutar de un romantizado dise\u00f1o del espacio privado,&nbsp; invenci\u00f3n entonces reciente, con los detalles de mobiliario m\u00e1s&nbsp; minuciosamente descritos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Susan Stewart se atrever\u00eda a pensar en una diversi\u00f3n aristocr\u00e1tica&nbsp; que jugar\u00eda, en la ficci\u00f3n de la Casa de Mu\u00f1ecas, con territorios&nbsp; miniaturizados, donde ser\u00eda factible romantizar y exotizar al&nbsp; campesinado mismo, haciendo caso omiso de hambrunas y&nbsp; desplazamientos forzados y, en cambio, disfrutar de encantadoras&nbsp; narraciones pintorescas y pastoriles.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Podr\u00eda definirse con estos relatos, el af\u00e1n de asir un mundo&nbsp; contra\u00edble ante un sujeto expandido; un sujeto con una ciudad en&nbsp; una botella, -como Kandor en Superman-, una suerte de tir\u00e1nico&nbsp; super hombre, que detenta el dominio del signo-monumento, que&nbsp; redefine su semanticidad, sus contextos y narrativas. El&nbsp; monumento hecho artefacto obedecer\u00eda sim\u00e9tricamente, a la&nbsp; <em>miniaturizaci\u00f3n <\/em>de un texto sat\u00edrico y pol\u00edticamente certero, como&nbsp; los <em>Viajes de Gulliver <\/em>de Jonathan Swift, convertido&nbsp; maliciosamente, en historia de aventuras para ni\u00f1os.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Este sujeto moderno, poderoso en su intimidad, se\u00f1or de su&nbsp; domesticidad, occidental, consumidor del mundo; turista f\u00edsico y&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">medi\u00e1tico; coleccionista de lo for\u00e1neo; ser\u00e1 el gran consumidor de&nbsp; un kitsch contempor\u00e1neo, detentador de dinero pl\u00e1stico, de un&nbsp; mouse y un control remoto, medios a trav\u00e9s de los cuales, se&nbsp; incorpora el mundo. A \u00e9l lo reconocemos en la segunda parte del&nbsp; siglo XX y en nuestro actual siglo XXI.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>MONUMENTO&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">El monumento tiene su raz\u00f3n de ser en la memoria, en la&nbsp; intenci\u00f3n de impedir la desaparici\u00f3n, la disoluci\u00f3n y el olvido. El&nbsp; monumento hist\u00f3rico, siendo natural o cultural, trascendente para&nbsp; el arte o para la ciencia, para la arquitectura o para la historia,&nbsp; parece poseer las cualidades que garantizar\u00edan la voluntad de&nbsp; conservaci\u00f3n y de cuidado, que interpelar\u00edan no s\u00f3lo al habitante&nbsp; de un territorio, sino al de un pa\u00eds, y de suyo, a cualquier&nbsp; habitante del globo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">El monumento, al ser se\u00f1alado por sus propiedades singulares,&nbsp; deja al descubierto lo otro del monumento, que, en contraste,&nbsp; parece digno de ser derruido, reemplazado, borrado. Al ser&nbsp; excepcionalizado, el monumento, es aislado. Se lo fragmenta de&nbsp; su entorno, de su contexto, de las historias, del emplazamiento.&nbsp; En esa medida, se lo desterritorializa, haciendo de \u00e9l, en buena&nbsp; medida, una edificaci\u00f3n sin historia, exenta, an\u00f3mala. El gesto&nbsp; que lo menciona como conservable, define lo otro, lo fugitivo, lo&nbsp; ef\u00edmero: edificaciones, urbanizaciones, conjuntos, centros&nbsp; comerciales, puentes, torres, f\u00e1bricas, constituir\u00edan arquitecturas&nbsp; de lo ordinario que al no entrar en el \u00e1mbito de lo excepcional,&nbsp; ser\u00edan potencialmente prescindibles.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>INSULAS&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Las \u00ednsulas o islas se extienden en la zona verde del patio de la&nbsp; galer\u00eda nueve ochenta, tan caracter\u00edsticamente delimitada con una&nbsp; org\u00e1nica periferia, propia de la gram\u00e1tica de la arquitectura de su&nbsp; momento. Las \u00ednsulas se apoyan en micro territorios separados,&nbsp; circulares, artificiales, aut\u00f3nomos y claramente delimitados.&nbsp; Como modelos arquitect\u00f3nicos flotantes, se yerguen a tal escala&nbsp; que participan de ese espacio indefinible, mencionado por Morris&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">en el documento citado arriba, vacilantes entre lo objetual y lo&nbsp; monumental, entre lo \u00edntimo y lo p\u00fablico. A esto agregar\u00eda que las&nbsp; \u00ednsulas se al\u00edan conformando archipi\u00e9lagos expandibles y&nbsp; n\u00f3mades, flotando fragmentarios y transhist\u00f3ricos, entre el ser&nbsp; souvenir o maqueta obsesiva.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Realizados en piedra por los falsificadores de precolombinos del&nbsp; Huila, con los que Nad\u00edn Ospina ha desarrollado otros proyectos;&nbsp; los monumentos-souvenir, nombre que ahora les coloco, pues las&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">dos palabras juntas producen una inc\u00f3moda contradicci\u00f3n,&nbsp; exhiben en su espacio condensado, miniaturizado, los detalles&nbsp; distintivos que los hacen caracter\u00edsticos, y por lo mismo,&nbsp; reconocibles, elemento fundamental en la cultura del consumidor turista, lisonjeado por su capacidad de identificar su&nbsp; miniaturizado mundo portable, intern\u00e9tico y televisual.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">La traducci\u00f3n material llevada a cabo en piedra, ser\u00e1 una de&nbsp; varias, pues constituir\u00e1n traducciones, la eliminaci\u00f3n de la&nbsp; grandeza y, precisamente, de la escala monumental; la relaci\u00f3n&nbsp; envolvente y excesiva de su propia escala; las fracturas de los&nbsp; nexos entre el monumento, su espacio y su geograf\u00eda; la&nbsp; desconexi\u00f3n con los procesos hist\u00f3ricos determinantes, en el&nbsp; marco de los cuales fueron llevados a cabo, as\u00ed como de las&nbsp; condiciones de producci\u00f3n, caracter\u00edsticas y distintas en cada&nbsp; monumento citado. Eliminados eso elementos contextuales, resta&nbsp; la forma, la mera forma, la cita, su superficie, su materialidad, en&nbsp; una interpretaci\u00f3n que difiere para siempre el contenido&nbsp; discursivo e ideol\u00f3gico de esa determinada producci\u00f3n cultural: el&nbsp; Castillo de Colchester, la Torre Crysler, la Pir\u00e1mide de la Luna.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">Homogeneizados por una amalgama que los ha convertido en&nbsp; materia de consumo cultural y tur\u00edstico, los monumentos-souvenir,&nbsp; circulan dando cabida a otro elemento, tambi\u00e9n saboreado por el&nbsp; mundo medi\u00e1tico, esta vez caracterizable por pertenecer al mundo&nbsp; de la naturaleza, pero, eventualmente, m\u00e1s marcado por la cultura&nbsp; y por los signos de dominaci\u00f3n autoritaria de la voluntad humana&nbsp; que cualquier arte paisajista. El <em>Bonkei <\/em>nepal\u00e9s, vincula bonsai,&nbsp; agua y tierra. En este caso, la bandeja que lo contiene no es lacada&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">ni ovalada; es un perverso monumento-souvenir. La conjunci\u00f3n&nbsp; produce un sarc\u00e1stico escenario, una dramatizaci\u00f3n de un mundo&nbsp; simulacral, la \u00e9poca del mundo como imagen; momento en el cual&nbsp; la diversidad y la heterogeneidad, han devenido modelos a escala,&nbsp; normadas, regladas, segada su capacidad de emitir memoria.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"textojustificado wp-block-paragraph\">La aterradora imagen, transhist\u00f3rica y poscolonial, donde el&nbsp; consumo de la imagen desjerarquiza, y el simulacro hace&nbsp; met\u00e1stasis, se\u00f1ala el momento hist\u00f3rico de la multiculturizaci\u00f3n&nbsp; del signo cultural. En t\u00e9rminos de Stuart Hall, la aparente&nbsp; tolerancia e inclusividad de las sociedades que se jactan de ser&nbsp; multiculturales, no es otro que el ser sociedades donde la&nbsp; diferencia se absorbe por parte de la cultura dominante y las&nbsp; disidencias son sumadas a la voz hegem\u00f3nica, desapareciendo en&nbsp; una diluci\u00f3n silenciosa e imperceptible.&nbsp;<em>Insulas <\/em>aparece como la puesta en imagen de la disneyzaci\u00f3n del&nbsp; mundo, en cuyo proceso delirante, se expone un territorio&nbsp; fragmentario, desterritorializado, en el cual, el sujeto&nbsp; contempor\u00e1neo, pseudotirano consumista de su peque\u00f1o entorno,&nbsp; busca aproximar la experiencia del mundo, para, definitivamente,&nbsp; mantenerla lejos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Mar\u00eda Lozano P. Por qu\u00e9 no lo hizo mayor, de manera que se impusiera sobre el observador? R. No estaba haciendo un monumento&nbsp; P. 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